El nivel que todos quieren

En ‘Herr Pep’, libro en el que Martí Perarnau comparte y analiza el primer año de Pep Guardiola al frente del Bayern Munich, se describe cómo entiende el de Santpedor la velocidad del juego entre las dos mitades del campo. En el libro se recogía el concepto de trabajar la salida todo lo que se necesite, con pausa y rigor, para, una vez el equipo cruzaba la divisoria, la naturaleza de sus atacantes volcara el campo sin detenerse. Un cambio de ritmo que aturdía al oponente, intentando finalizar con muchísima frecuencia.
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Puede decirse que fue un primer cambio de Pep a la hora de diferenciar su etapa en Barcelona. La ortodoxia y precisión que Xavi y el juego de posición le permitían, era llevado a un punto diferente con respecto a su desembarco en Alemania. Ahora, en Manchester, Guardiola, en su segundo año en el Etihad, continúa manejando una idea que enlaza con determinadas características del fútbol inglés. Ante el Napoli, el Manchester City pareció vestirse de la versión más aproximada de lo que Pep, el fútbol de las islas y las virtudes de sus hombres podrían entender como común. Frente a los partenopeos, el City pudo ser de todos por separado y de todos a la vez, ofreciendo 45 minutos de un altísimo nivel.

En término más básicos, el City sufre menos atrás. La posición de sus medios, el tempo y las incorporaciones de sus laterales, carrileros o extremos, dependiendo a la altura en que se encuentren, está mejor medido y el juego fluye natural a pesar de no tener en cada escalón de la jugada futbolistas de precisión y personalidad propias de su sistema más exitoso. Lo que ocurrió, desde el minuto 10 de su choque ante el Napoli, respondió, no sólo a la inercia ganadora actual, sino a una sensibilidad diferente. El Manchester City parece haber encontrado el punto estilístico a su propuesta. Se ve bien reflejado en ella.
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No se tomó demasiado tiempo el City en pasar al ataque, en pasar de un pase horizontal a uno vertical. Si bien arrancó pasándose mucho la pelota en la salida, con el Napoli defendiendo arriba pero sin morder ni dañar con una presión alta que hiciera perder la pelota a Otamendi o Fernandinho, los envíos hacia Silva o Sanésupusieron el principio de todo. Guardiola sacó un rédito notable a las tres alturas, dos exteriores y una interior, que habilitó desde atrás hacia adelante -Delph, Silva, Sané; Walker, De Bruyne, Sterling-. La jugada del primer gol sirve para entender la superioridad skyblue para abrir, profundizar y finalizar en el lado opuesto.

Los de Sarri, que ayudaron saltando mucho a por el poseedor de la pelota en fases de repliegue, dejando espacios intermedios para que sus rivales pudieran darle continuidad a la posesión, nunca pudieron incomodar el inicio local ni trenzar su inequívoco y formidable sistema ofensivo. Una vez el City avanzaba, las jugadas fueron sucediéndose de manera sincronizada, perfectas en ritmo y lectura, donde cada jugador citizen veía o provocaba una ventaja en cada una de sus decisiones.